Historia del pan
Antepasados del pan
Sin lugar a dudas, el pan es uno de los pocos alimentos sólidos –por no decir el único- que ha estado unido de forma indisoluble a la evolución del hombre. Probablemente, los primeros panes que se ingerían en la época prehistórica del Neolítico estarían hechos con bellotas o hayucos, convirtiendo la masa en una especie de papilla muy sabrosa y energética para el cuerpo. Sin embargo, con certeza puede afirmarse que los egipcios fueron el primer pueblo en consolidar las técnicas de elaboración del pan. Mediante la adicción de levadura, ellos fueron quiénes consiguieron panes tal y como los conocemos ahora. Prueba de ello es que de los egipcios es el primer horno que se conoce, datado en cuatro milenios a.C. La razón básica es que la dieta de los pobres consistía principalmente en pan y cebolla.
Años más tarde, en Grecia, empezaban a erigirse los primeros expertos en cocinar pan. Los griegos probaban con las masas formas distintas e inventaban nuevos sabores con la mezcla de semillas. En la época de los romanos, ya había hornos públicos dirigidos por auténticos profesionales del pan venidos de Grecia, aunque es en la Edad Media cuando se perfeccionan realmente los distintos tipos de pan y, en consecuencia, su comercialización. Se sabe que el pan blanco era un privilegio, sólo para los ricos, y, el negro, destinado al resto de la población.
En el siglo XIX empiezan a emplearse máquinas para cocinar pan y, ya con la llegada del nuevo siglo y la época moderna, los métodos de panificación sufren cambios sustanciales, como la introducción de una nueva fase en el sistema de cocción, la aireación de la masa. El pan y se elaboración se convierten en una pieza más del complejo engranaje que representa la industrialización para los países más ricos.
Teniendo en cuenta esta extraordinaria transformación que ha sufrido
la manera de cocinar el pan (como también le ha sucedido al queso o al
vino o a otros alimentos de su tipo) en los últimos tiempos, cobra sentido
la necesidad de muchos por recuperar las viejas tradiciones de hacer pan en
casa y con productos de primera calidad.